Sin tanta maricada damos comienzo a lo que bien podría llamarse, dependiendo desde donde se lo mire, “el retorno al paraíso”, esta vez advirtiendo manzanas podridas y otras tipo exportación.
Que Adán no quisiera asumir su responsabilidad y su hambre, que el joven novato hubiera preferido avergonzarse por aquello que le era propio, bajando la cabeza, en vez de mirar al frente el horizonte dérmico que se le aparecía; que Eva no tuviera a la mano otra manzana para metérsela por alguna de sus aperturas al joven mozo, que por continuar con su seducción (propia de lo femenino) hubiera decidido seguirle la cuerda a su macho y al padre del mismo, dándoselas de avergonzada; que -aquí entre nos- más vergüenza debería tener el dueño del sembrado de manzanas por estimular, promover y propiciar la injuria del incesto dejando a esos dos solos llevando ambos la misma sangre, viniendo del mismo linaje y con esas manzanas que nunca volvieron a salir al mercado o que salen disfrazadas de mariscos y borojó, que todo eso haya pasado hace miles y miles de años, de ninguna manera implica que en pleno siglo XXI los bogotanos -que por demás no cultivamos manzanas ni tenemos serpentarios- debamos seguir agachando la cabeza o mirando con el rabito del ojo el panorama dérmico de nuestros congéneres o escondiéndonos en nuestras humildes moradas citadinas para gallinacear a algún buen hombre o bella dama que expire aliento amanzanado.
¡Que se tapen con sus faldas los rostros las distinguidas damas de nuestro país! ¡Que esculquen en sus braguetas los ilustres caballeros de nuestra patria a ver con que sinvergüenzadas se enredan! Sinvergüenzas los que siguen apareciendo todas las tardes en la televisión nacional hablando de proyectos y leyes mientras arrastran con cualquier pesito que ven por ahí descuidado. Juegan con la dignidad del país cuando nos hacen creer que vamos directo al reconocimiento de los dones divinos… que sí, que se va a aprobar la ley de patrimonio para parejas gay y… ¡véalos! como teniendo callados a menores de edad por un ratico, luego nos dejan con la boca abierta viendo un chispero. Pues señores ilustres, ni menores de edad y mucho menos pendejos, maricas pero no brutos; no se vayan creyendo dios que aquí no hay Adanes y Evas para que nos digan como es que es esta vaina del cuerpo y el sexo; aquí, aunque difícil de creer y ante tanta indiferencia, hay mucho bogotano sin-vergüenzas porque no hay porque tenerlas.
Que Adán no quisiera asumir su responsabilidad y su hambre, que el joven novato hubiera preferido avergonzarse por aquello que le era propio, bajando la cabeza, en vez de mirar al frente el horizonte dérmico que se le aparecía; que Eva no tuviera a la mano otra manzana para metérsela por alguna de sus aperturas al joven mozo, que por continuar con su seducción (propia de lo femenino) hubiera decidido seguirle la cuerda a su macho y al padre del mismo, dándoselas de avergonzada; que -aquí entre nos- más vergüenza debería tener el dueño del sembrado de manzanas por estimular, promover y propiciar la injuria del incesto dejando a esos dos solos llevando ambos la misma sangre, viniendo del mismo linaje y con esas manzanas que nunca volvieron a salir al mercado o que salen disfrazadas de mariscos y borojó, que todo eso haya pasado hace miles y miles de años, de ninguna manera implica que en pleno siglo XXI los bogotanos -que por demás no cultivamos manzanas ni tenemos serpentarios- debamos seguir agachando la cabeza o mirando con el rabito del ojo el panorama dérmico de nuestros congéneres o escondiéndonos en nuestras humildes moradas citadinas para gallinacear a algún buen hombre o bella dama que expire aliento amanzanado.
¡Que se tapen con sus faldas los rostros las distinguidas damas de nuestro país! ¡Que esculquen en sus braguetas los ilustres caballeros de nuestra patria a ver con que sinvergüenzadas se enredan! Sinvergüenzas los que siguen apareciendo todas las tardes en la televisión nacional hablando de proyectos y leyes mientras arrastran con cualquier pesito que ven por ahí descuidado. Juegan con la dignidad del país cuando nos hacen creer que vamos directo al reconocimiento de los dones divinos… que sí, que se va a aprobar la ley de patrimonio para parejas gay y… ¡véalos! como teniendo callados a menores de edad por un ratico, luego nos dejan con la boca abierta viendo un chispero. Pues señores ilustres, ni menores de edad y mucho menos pendejos, maricas pero no brutos; no se vayan creyendo dios que aquí no hay Adanes y Evas para que nos digan como es que es esta vaina del cuerpo y el sexo; aquí, aunque difícil de creer y ante tanta indiferencia, hay mucho bogotano sin-vergüenzas porque no hay porque tenerlas.
POR EL EJERCICIO DEL DIVINO DON DE LA SEXUALIDAD HUMANA,
AHMREDIPSH
Junio 28, 2007
Junio 28, 2007







